Historia de la YMCA


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HISTORIA DE LA 
YMCA

 

La YMCA (Young Men’s Christian Asociation), es un movimiento social juvenil extendido por todo el mundo. Por sus actividades se puede identificar como una de las mayores y más antiguas ONG.

A nivel internacional está integrada por más de 120 organizaciones nacionales autónomas repartidas por los cinco continentes.

Sir George Williams fundó la YMCA el 6 de junio de 1844 en Londres, durante la Revolución industrial, motivado por las duras condiciones del trabajo y la tendencia al juego y a la bebida de los jóvenes. El objetivo de Williams y de la YMCA es el desarrollo integral de los jóvenes desde los ideales cristianos.

Jorge William, en su afán de mejora para el trabajador, logró que los días sábados sólo se trabajará medio día. Se extendió a otras empresas rápidamente y este nuevo horario se conoció como el nombre de “Sábado Ingles”. Tanto este hecho, como tantos otros en beneficio para los trabajadores le mereció el título tan especial de Sir.

Sir George Williams (1821 – 1905) nació en Inglaterra en el año de 1821, siendo el menor de 8 hermanos. A la edad de 20 años, decidió dejar la granja en la que se crio y se mudó a Londres en busca de mejores oportunidades, a lo que pronto encontró un trabajo en una fábrica de telas. Las largas jornadas de trabajo, que llegaban a alcanzar las 12 horas diarias, así como el no contar con un hogar y compartir un cuarto con otros empleados, le hacía sentir más nostalgia por estar lejos de su familia. En aquellas épocas la vida urbana presentaba un panorama desolador con altos márgenes de pobreza y miserables condiciones de vida que orillaban a la gente a optar por la calle, destacando un alto índice de niños desamparados.

Bajo estas lamentables condiciones, formó junto con un grupo de amigos de los dormitorios la primera YMCA, la cual tenía como objetivo salir a las calles los domingos para ayudar a los niños que vivían en ella y de esta manera ofrecer una alternativa ante el agobio que a todos les producía la ciudad. Pronto, la iniciativa de George Williams, ganó notoriedad ante el fabricante de telas, quien les proporcionó un espacio para que pudieran reunirse, y así, más y más jóvenes se congregaran a su alrededor.

 

 

 
“Mi último legado, y es un legado precioso, es la Asociación Cristiana de Jóvenes.
Se las dejo, amados jóvenes, para que la lleven y la difundan por el mundo”.
George Williams (1821-1905)

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